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La mujer en el boxeo, la historia del boxeo femenil 0
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La mujer en el boxeo, la historia del boxeo femenil

28 marzo, 2016 06:21 p.m.

El sueño de Figg

Por: Jorge Prado / Twitter @Colorjay

No cabe duda de que la mujer ha sido víctima milenaria de discriminación. Durante muchos años, en nuestro país las mujeres han sido sometidas a un régimen de machismo que hoy pareciera que sólo la mujer mexicana está o estuvo hecha para soportar tal crimen.

Durante muchos años, quizá demasiados, las mujeres en nuestro país fueron propiedad de los hombres, objetos y esclavas. El machismo en México sigue siendo uno de los principales males que aquejan a nuestra sociedad. En el mundo en general, el hombre ha jugado un rol protagónico y se ha visto glorificado debido a la adjudicación de labores únicas como por ejemplo ser titulares en los gobiernos, gozar de deportes únicos para hombres, considerarse el sustento único de las familias, y en general atribuirse toda clase de labores donde la fuerza física esté involucrada, dado que se dice que la fuerza del hombre es mayor que la de la mujer. Pero todos estos temas en el mundo contemporáneo parecen ser parte del pasado. Las mujeres cada día son más libres y autónomas, luchan por sus sueños e ideales y tienen una influencia cada vez mayor en todos los sectores de la sociedad a nivel global e incluso realizan trabajos donde se requiere de mucha fuerza y esfuerzo físico.

Es por es que hoy quiero hablar de la mujer contemporánea, la mujer en el deporte, la mujer en el boxeo y la interminable lucha que han enfrentado por conseguir un lugar en este deporte, pese a todas las adversidades que han tenido que enfrentar. 

Aquí la historia…

La integración de la mujer en el deporte ha sido un proceso lento, un proceso que ha estado lleno de dificultades. Las mujeres han tenido que superar muchas barreras creadas por estereotipos sociales y culturales.

Al hablar de estereotipos sociales y culturales, nos encontramos con el pugilismo, una de las disciplinas que, en sus inicios, era exclusiva para los caballeros y que parecía totalmente imposible la inserción de las mujeres en tal disciplina.

Sin embargo, en el mundo contemporáneo y en la historia del boxeo, las mujeres juegan ya un papel muy importante, ya que desde sus inicios, brindan o han brindado a los espectadores verdaderas batallas llenas de fuerza y valor, que muchas veces son mejores y más explosivas que las peleas de los caballeros.

Todo comenzó en el año de 1714 en Inglaterra cuando el ex boxeador James Figg fundó una Academia de Boxeo en la que desarrollaba peleadores, muchos de ellos que llegaron a destacar en el deporte de los puños. Esta academia, mejor conocida como el "Anfiteatro Figg", fue muy importante para el boxeo, una verdadera fábrica de campeones, por lo que, Figg es considerado incluso como uno de los padres del boxeo en la historia.

James Figg era un apasionado del boxeo, un hombre que dio su vida entera por este deporte, por enseñar la técnica de la defensa. El Anfiteatro Figg tenía una característica en particular: en él se organizaban funciones con peleas entre mujeres, en una época donde los guantes aun no existían y que parecía ser una locura por parte Figg, algo demasiado arriesgado, probablemente por ello el Boxeo Femenil durante muchos años no trascendió.

A pesar de que en el "Anfiteatro Figg" surgió la primera campeona, llamada Elizabeth Wilkinson, el boxeo femenil estaba lejos de ser un deporte reconocido, de hecho, Wilkinson nunca fue investida como campeona por ningún organismo.

El sueño de Figg parecía desvanecerse. Llegaron tiempos difíciles y con ello una época donde la represión sexual y la infravaloración de la mujer como responsable de todos los males sociales las mantendría marginadas, algo que a Figg le parecía una locura, pues era un soñador y creía con firmeza que el boxeo femenil trascendería en algún momento de la historia. Figg nunca se dio por vencido y llego a organizar algunas peleas clandestinas, dando oportunidad a aquellas mujeres, auténticas pioneras del boxeo femenil.

Pasaron muchos años después de aquellas historias del Anfiteatro Figg y fue sólo hasta finales del siglo XIX cuando el Boxeo femenil cobro vida nuevamente.  Aparecieron nuevos circuitos de boxeo femenil en todo Inglaterra, pero fue hasta  los Juegos Olímpicos de 1904 donde el boxeo tomo nueva fuerza, pues la primera pelea de exhibición de mujeres se realizó en este importante evento. 

Un nombre importante y leyenda del boxeo femenil es Bárbara Buttrick, otra de las pioneras del boxeo femenil; ella se convirtió en la primera mujer reconocida como boxeadora profesional.

Bárbara fue una luchadora constante por los derechos de las mujeres en este deporte, logrando grandes hazañas y enfrentando toda clase de obstáculos pues, para la época, el mundo parecía estar en su contra. Buttrick se mudó a los Estados Unidos después de Juegos Olímpicos de 1952 y trabajó como sparring de varios boxeadores profesionales, ella fue la primera pugilista en tener una pelea transmitida por TV, algo que le dio mucha fuerza al boxeo femenil. Otro de los momentos importantes de Buttrick fue en Octubre de 1957 cuando derrotó a Phyllis Hugler en una pelea a 6 rounds para ganar el primer campeonato mundial reconocido. Ella se retiró en el año de 1960 y fundó la Federación Mundial de Boxeo Femenino WIBF uno de los organismos más importantes para el boxeo femenil hasta nuestros días.

Otro de los momentos clímax del boxeo femenil fue en Marzo de 1996, cuando Christy Martin y Deirdre Gogarty pelearon alternando en el combate protagonizado por la leyenda de los pesos completos, Mike Tyson contra Frank Bruno. Esta presentación marcó una nueva época para que el sueño de Figg siguiera vivo y tomando fuerza. 

La pelea entre Martin y Gogarty parecía estar en un lejano segundo plano entre los asistentes a la arena aquella noche, pero vaya sorpresa que se llevaron cuando, en cuestión de poco tiempo, con la presencia de las pugilistas en el cuadrilátero, la explosividad y el buen boxeo hicieron acto de presencia para ofrecer un espectáculo que sin duda opacó a la pelea principal de la noche.

Desde entonces, las mujeres han hecho presencia en muchas peleas de primera categoría, dando un espectáculo digno y ganándose el respeto de todos los aficionados al Arte de fistiana.

El sueño de Figg sigue vivo, En el boxeo contemporáneo vemos continuamente el surgimiento de nuevas estrellas, nuevos talentos que en un futuro no muy lejano serán leyendas inmortales en los puños rosas.

Hablando de leyendas del boxeo femenil, me vienen a la mente muchos nombres como: Barbara Buttrick, Aileen Eaton, Lucia Rijker, Ann Wolfe, Laila Ali, Katie Taylor, Jackie Nava y Ana María Torres, entre muchas otras campeonas que han dejado su huella en este deporte. En la actualidad el boxeo femenil se practica en muchos países, como en los Estados Unidos, España, Argentina y México, por mencionar algunos. 

En México hemos visto el crecimiento del pugilismo femenil y el apoyo por parte del Consejo Mundial de Boxeo, CMB, que en este 2016 realizó la segunda convención femenil para fortalecer su crecimiento y consolidación, trabajando con seriedad para mejorar las condiciones físicas, económicas y reglamentarias que son parte del boxeo mundial.

México es la segunda potencia en boxeo varonil después de los Estados Unidos y en el caso de las mujeres, en México cada día el nivel es mucho mejor y más competitivo. Nuestro país cuenta con grandes peleadoras, llenas de técnica y fortaleza, incluso México ya cuenta con una campeona mundial en los pesos completos, con Alejandra ‘’Tigre’’ Jiménez.

México es un país de campeones y ahora también de campeonas. Las peleadoras mexicanas destacadas son muchas, por ejemplo, la gran campeona Ibeth ‘’La Roca’’ Zamora, considerada como la boxeadora más sólida y contundente de nuestro país, que cuenta con una fuerte pegada, resistencia, técnica impecable y  que me atrevería a decir que es la mejor en la actualidad, pues tiene un record de 25-5-0 con 10 KO’s, algo digno de presumir para el boxeo mexicano.

Otra de las grandes mexicanas de todos los tiempos es Ana María Torres, una verdadera gladiadora, llena de virtudes sobre el ring, poseedora de un caminado sin igual y una potente pegada, que la convierten en una de las leyendas del boxeo femenil mexicano y a la que recordaremos siempre por sus inolvidables e impresionantes batallas contra Jackie Nava. ¿Se acuerdan?

Las boxeadoras mexicanas son únicas, son auténticas guerreras, hechas con otra madera. Existe una larga lista de campeonas que quiero mencionar, reconocer y enaltecer por su magnífico trabajo arriba del ring. Algunos de los nombres importantes, que ya son parte de la historia del boxeo mexicano son: Jackie Nava, Janeth Pérez, Yazmín “La Rusita” Rivas, Zulina Muñoz, Jessica Chávez, Katia Gutiérrez, “La Avispa” Ortiz, Arely “Ametralladora” Muciño, Judith “La Peligrosa” Rodríguez, sólo por mencionar algunos nombres.

El sueño de Figg comenzó hace más de 300 años y hoy es una realidad. No obstante, la lucha por la igualdad aún no termina pues en la actualidad, después de 300 años, aunque parezca increíble, los estereotipos sociales y culturales siguen oponiendo resistencia. Podemos ver que en estos tiempos las bolsas para las peleadoras son muy bajas, comparadas con las bolsas de los hombres; las campeonas siguen con poca difusión en la televisión de los Estados Unidos y las oportunidades son casi nulas para protagonizar funciones en los mejores escenarios del mundo. Estos hechos son parte de la realidad del boxeo femenil después de esta añeja lucha. La pregunta es entonces: ¿Hasta cuándo? ¿Qué más tienen que demostrar las boxeadoras? ¿Qué más dudas sobre su calidad en el pugilismo? Preguntas sin responder que reflejan el poco avance de las sociedades en la lucha por la igualdad de géneros. Lo interesante alrededor de este tema es ver que no es un problema exclusivo de México y del famoso “Macho Mexicano”: es un problema mundial y los hombres quieren seguir con el cuento de que las mujeres deben llevar faldas a todos lados… ¡Vaya tontería! Las mujeres son más que eso, las mujeres son vida, son fuerza, son valor, algo que estoy seguro que las sociedades modernas tendrán que aceptar, tarde o temprano, para vivir en un mundo de igualdad.

Hagamos que el sueño de Figg se cumpla y apoyemos el boxeo femenil; las campeonas merecen equidad y gozar de los mismos derechos que los caballeros. Hablo hoy de este deporte con orgullo, porque cada que una de ellas sube al ring deja todo y brinda un espectáculo digno de respeto. He visto muchas peleas y la decadencia del boxeo varonil; lo poco que arriesgan arriba del ring y a veces pienso que algunos varones son más “femeninos” que las mujeres, pero mejor me guardo otros comentarios sobre el tema. Tal vez en otra ocasión o en una tertulia se los cuente a mis amigos más cercanos (jejeje). Lo que sí es una realidad es que ellas merecen los mismos derechos y que su lucha, algún día, será finalmente recompensada, invocando al espíritu del gran James Figg.

A la memoria de James Figg (1695-1734).     

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