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El combate que hizo que Cassius Clay se cambiara el nombre a Muhammad Ali

29 noviembre, 2014 01:35 p.m.

Probablemente, la noche del 25 de febrero de 1964 fue la que cambió la historia del pugilismo y la orientó hacia lo que hoy en día conocemos. En esa oportunidad, un muchacho llamado Cassius Clay dio una de las más grandes sorpresas de la historia el derrotar por nocaut técnico a Sonny Liston para dar el primer paso en su camino en ser uno de los íconos más importantes de este deporte, tanto que lo que sucedió a partir de esa noche con su vida influyó más allá de los ensogados. Y todo eso ocurrió en Miami, en el Centro de Convenciones.

William MacDonald, el promotor de la primera pelea Clay-Liston, había visto una oportunidad para hacer mucho dinero, sólo por el hecho de que en febrero siempre venían bastantes turistas a Miami, envueltos de dinero y deseos de hacer algo diferente. Para esos días, Liston era el más atemorizante campeón en mucho tiempo y Clay era un muchacho bocón, que llamaba la atención más por su presencia que por sus logros sobre el ring. Era cierto que había ganado una medalla dorado en los Juegos Olímpicos de Roma en la división de los semicompletos, pero los seguidores del boxeo decían que aún no le había ganado a nadie con prestigio.

Un gran riesgo

MacDonald había invertido $800.000 en este combate, de modo que al poner las entradas más caras en $250, corría un riesgo elevado, sólo contrastable al atractivo del combate. Liston, quien entrenaba de modo rutinario, probablemente con cierto descuido, en el Auditorio Cívico Surfside, al norte de Miami Beach, lo hacía amparado en el favoritismo de las apuestas, que le daban ventaja de 7 a 1. Tal parece que esto, y el palabrerío disparado por la boca de Clay, hicieron que el entonces campeón no tomara muy en serio al retador. Clay se preparaba en un gimnasio de la Calle Quinta y hablaba del “Oso Grande y Feo”, en alusión a Liston y sus movimientos sobre el cuadrilátero, pero el recinto no se llenó y hubo pérdidas de $300.000.

Aún no se conocía de su interés por la Nación del Islam y se sabía muy ligeramente de su amistad con Malcom X, a quien había conocido un par de años atrás. Pocos días antes se publicó en The Miami Herald una entrevista con el padre de Clay, donde se confirmaban los rumores, atizados cuando se les vio a ambos paseando por los barrios de Miami.

El más grande

“En el octavo asalto se verá que soy el más grande”, gritó después del pesaje, en otro intento por sacarlo de sus casillas, en el libro “El Rey del mundo, de David Remminck, se relata que minutos después de ese momento tanto la presión arterial del retador, así como sus pulsaciones por minuto, sufrieron distorsiones dramáticas, al punto de que se le ordenó a Ferdie Pacheco, su médico, chequearle minuciosamente, a riesgo de parar la pelea 

Cuando Pacheco le preguntó por qué había hecho eso, le respondió “porque Liston piensa que estoy chiflado: no le teme a nadie, pero a los locos sí. Ahora no sabe que voy a hacer”.

Lo que hizo esa noche y el resto de su carrera es historia. Liston no salió para el séptimo round y se coronó. Cambió su nombre a Muhammad Ali y en la revancha con Liston acabó con él en dos rounds. Más adelante se negó a combatir en Vietnam, le retiraron el título, lo recuperó en un combate épico ante George Foreman y más tarde se convirtió en el único peso completo que ostenta tres veces ese título.

Por: Cecilia Martínez

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