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Lo amateur y lo profesional de Vasyl Lomachenko y otros que vienen detrás

29 enero, 2014 01:31 p.m.

Por Eduardo Lamazón

El zurdo ucraniano Vasyl Lomachenko tiene siete peleas profesionales, aunque algunos le atribuyan una. Hizo seis combates en lo que se llama el sistema AIBA (Asociación Internacional de Boxeo Aficionado), que ha venido a confirmar que esta época es la de mayor confusión y desorden, la de más escandalosa oscuridad en la historia del boxeo.

La AIBA los está haciendo pelear como profesionales y los autorizará a regresar a Juegos Olímpicos a pelear como amateurs. No se puede, pero la arbitrariedad los hace que puedan. No se puede porque se rompe la esencia del amateurismo, entre otras calamidades.

Se anuncia que Lomachenko pelearía con el Siri Salido por el título de peso pluma OMB, y la polémica sobre su récord se enciende. Lomachenko peleó seis veces como profesional entre el 11 de enero y el 10 de mayo de este año en Kiev (2 veces), en Bravary, en Londres, en Astana y en Baku. Todas las ganó por decisión a 5 rounds en conducción y administración profesionales de las peleas. No hay duda. Ni siquiera la AIBA lo niega. Llama a esta nueva práctica “AIBA Pro Boxing circuit”.

“Sólo los que tienen algún interés en el asunto niegan que esas peleas sean profesionales”, me dice desde Buenos Aires el periodista Osvaldo Príncipi.

¿Quién lo niega? ¿Quiénes dicen un discurso extraviado que no se anima a confirmarlos como profesionales? Algunos obsecuentes de la AIBA, como la Federación Española o como la Federación Argentina, que saben que algunos peleadores indubitablemente profesionales irán a los Juegos Olímpicos a pelear otra vez como amateurs contra amateurs, un sinsentido monumental. 

No será Lomachenko el que vaya a Olímpicos, porque él ya encontró la fama y un futuro diáfano en el profesionalismo. Pero serán muchos otros, para que nadie entienda nada.

“La AIBA usa una estrategia que consiste en que el público, incluidos los televidentes que son millones, no sepan lo que están viendo. Confundir, para pescar en la tormenta”, me explica Aníbal Miramontes desde su oficina en Nueva Jersey.

Miramontes es dueño-presidente de FightFax, la única empresa (ww.fightfax.com ) que provee récords tan confiables que para verlos en línea hay que pagar y la ABC (Association of Boxing Commissions de los Estados Unidos) dicta a sus afiliados que son los récords oficiales del boxeo, los que deciden cualquier controversia. Sus clientes son todas las comisiones de boxeo de Estados Unidos y Canadá y miles de otras en el mundo, HBO, Showtime, ESPN y los promotores británicos.

“Son peleas profesionales”, me dice Miramontes, con quien guardo una buena amistad desde hace 25 años, cuando los dos estábamos en el Consejo Mundial de Boxeo.

“Y estas son las pruebas”, agrega, con su lista:

- No usan cabezal ni camiseta.

- Utilizan guantes de 8 y 10 onzas hasta welter y desde superwelter.

- El réferi y los jueces trabajan con el reglamento de boxeo profesional.

- Les pagan.

Clemente Russo, el italiano, el policía de Campania, famoso por sus logros amateurs, lleva 18 peleas profesionales (16-1-1) y cada mañana de su vida reta a Wladimir Klitschko, a quien asegura que puede vencer. En una declaración reciente, que no se sabe si no tiene tono de burla, dijo: “El AIBA Pro Boxing circuit tiene ventajas en tres frentes: mantienes la elegibilidad olímpica, ganas dinero y haces realidad tu sueño de ser también profesional”.

Así transcurren los días de la AIBA, que podría hacerle al boxeo profesional un mayor daño que el que le han hecho los organismos profesionales con sus muchos títulos basura, lo que parecía imposible de empeorarse.

Paradójicamente dichos organismos tienen que defenderse con urgencia, porque la AIBA les quiere robar una porción (o todo, nadie sabe) de lo profesional, pero no tienen fuerza moral. Miramontes dice que la AIBA aporta confusión, y los que deberían poner orden hacen lo mismo, agrego yo. Usted ya sabe bien por qué. Los títulos de cartón y de manteca, los interinos y los en receso, los interinos de los interinos, los supercampeones y los eméritos. 

Yo fui testigo de cuando el CMB era todopoderoso. José Sulaimán sentado a su escritorio en México le quitó tres rounds a las peleas de 15. De 15 a 12, y en dos meses todo el planeta lo había aceptado. Hoy nadie lo podría hacer. A los organismos no se les permite nombrar autoridades en Nevada, lo que habla del debilitamiento de éstos y de la miseria moral de los comisionados de Nevada. Todo aporta a una administración del boxeo en estado de putrefacción.

“No, Lamazón, --me dice Aníbal Miramontes (que es también Jefe de Clasificaciones en la IBF)-- no nos pongas en la misma bolsa, en la IBF no hacemos esas cosas, nosotros no tenemos campeones interinos ni supercampeones, somos diferentes”.

Y le respondo: “Pero tus estatutos dicen que el presidente de la IBF sólo puede ser estadounidense, no me pidas que te reconozca nada si tú me discriminas”. Concluye Miramontes diciéndome que tengo razón.

Hasta Cuba volvió al profesionalismo, al pelear este año un tope con México con el nuevo AIBA Pro. No lo reconocen, por la doctrina marxista y esas cosas.

Osvaldo Príncipi en Buenos Aires dice: “Algunos espacios (páginas) de récords no ponen las peleas AIBA porque no las tienen, no llevan récords amateur y no han podido resolver este espacio ciego hasta que las cosas se ordenen, es su talón de Aquiles”.

Vasyl Lomachenko peleó el 10 de mayo en Astana, Kazajistán, ganándole a Samat Bashenov en 5 rounds. Saltó luego al profesionalismo tradicional para vencer el 12 de octubre a José Ramírez en Las Vegas. Si pelea con el Siri Salido lo hará con antecedente de siete peleas profesionales.

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